Ponencia Sesión N° 10. El Movimiento Anarquista. La FAU y el Especifismo

“Nosotros como Anarquistas especifistas somos ante todo organizacionistas, porque consideramos que el principio de organización es condición necesaria para cualquier proyecto de ruptura. Desechamos el mero espontaneísmo como único motor de cambio social. Asumimos a su vez, como condición necesaria para la construcción de una nueva sociedad, la organización política específica”.Colectivo Socialista Libertario (Uruguay)El siguiente texto pretende exponer de manera sucinta la propuesta del anarquismo especifista, desde una mirada general de sus elementos teóricos y prácticos más importantes.  En ese sentido centraremos nuestra atención en las diferentes reflexiones teóricas que han hecho al respecto, investigadores y militantes del anarquismo especifista contemporáneo, como el filósofo brasilero Felipe Correa. Como tema central tendremos la exposición del proyecto de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), como una de las experiencias prácticas más importantes del anarquismo especifista del siglo pasado.Como bien lo plantea Felipe Correa, el anarquismo especifista o “especifismo” es una propuesta de organización de los y las anarquistas, que sienta sus bases en dos ejes fundamentales de la acción anarquista: la organización y la inserción social. Para Correa, dichos ejes de acción están relacionados directamente con dos postulados del anarquismo teórico; el de la actuación diferenciada en los niveles político y social, acuñado por Bakunin, y el de organización específica anarquista de Malatesta[1].

Bajo estos preceptos, el Especifismo defiende la idea de una organización revolucionaria de los y las anarquistas, una organización específica, en donde sólo participen aquellas personas que se reconocen como anarquistas y que están dispuestas a organizarse: es preciso que los anarquistas estén organizados, en el nivel político como un grupo de cohesión, con discusión política e ideológica avanzada, con una estrategia bien definida (…)”.[2] Esta organización de las anarquistas, va a ayudarles a que puedan actuar con eficiencia en el escenario de la lucha de clases, va a permitirles tener una vinculación directa como organización en los movimientos sociales.

Este último punto, el de la vinculación directa con los movimientos sociales, es muy importante para la propuesta del anarquismo especifista, pues se reconoce que solo una organización anarquista consolidada, podrá influir en las dinámicas propias del movimiento social: “La organización específica anarquista, que trabaja en el ámbito político, actúa en el seno de la lucha de clases, en los movimientos sociales y populares, que constituyen el ámbito social. En este trabajo, los anarquistas, organizados como minoría activa, los influencian en cuanto pueden, haciéndolos funcionar de la forma más libertaria posible. Organizados como un agrupamiento específico de cohesión, los anarquistas constituirán una fuerza social mucho mayor y podrán funcionar como un elemento sólido de influencia y persuasión, que tendrá menos chance de ser atropellado (…) por autoritarios de cualquier estirpe (…)”[3].

Con la cita anterior podemos entonces reconocer varios aspectos importantes del Especifismo; la apuesta por la organización de los y las anarquistas bajo un mismo órgano o proceso organizativo, el reconocimiento, y en esto se diferenciaría de la propuesta sintetista, de las clases sociales y de su antagonismo irreconciliable, y la importancia de consolidar una propuesta política e ideológica que puede influir en los procesos y movimientos sociales sin que por ello se piense en su instrumentalización.

Ahora bien, pasemos a otro de los ejes fundamentales del Especifismo: la inserción social. Este eje encuentra su génesis en la crítica a la tendencia del anarquismo que en diferentes momentos de la historia ha preferido alejarse de las dinámicas y procesos de los movimientos sociales. Es pues una crítica al tipo de anarquismo que llamaríamos despectivamente autista, que tiene en frente un montón de procesos, huelgas, marchas, paros, etc., y que por diferentes formas de pensar el anarquismo prefiere no participar, aislándose completamente de dichos procesos, y que como diría Correa, termina por organizarse en centros de cultura, ateneos, etc.

La inserción social intenta romper de facto con este aislamiento social, y refuerza la idea de que los y las anarquistas deben tener un papel relevante en la lucha de los movimientos sociales y populares. Este proceso de inserccion social no es para el Especifismo un proceso de instrumentalización de los procesos, o de “entrismo”, sino que es la idea del “retorno organizado de los anarquistas a la lucha de clases y a los movimientos sociales. No en un sentido de vanguardia, de luchar por el movimiento, sino defendiendo la minoría activa que lucha con el movimiento”.[4]

Por último, y ya para darle paso a la experiencia de la FAU, sería importante decir, que el Especifismo es una propuesta orientada por la concepción de un anarquismo no individualista, por el contrario su propuesta se acerca mucho mas al anarquismo comunista o colectivista, que “hace de la libertad colectiva su norte estratégico y que sin ella, considera imposible la libertad individual”[5]El Especifismo defiende la idea de trabajar con unidad, unidad en la organización, en la teoría y en la táctica.

La experiencia de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU):

La Federación Anarquista Uruguaya FAU tiene un gran peso en la historia de las corrientes libertarias en América Latina, en especial su concepción de la organización específica anarquista y revolucionaria, su llamado a una síntesis teórica de matriz libertaria que actualizara al anarquismo con respecto a las nuevas realidades y condiciones socio-históricas de su época, su propuesta de interacción de distintos elementos organizativos para el fortalecimiento del polo proletario de la lucha de clases y sus importantes esfuerzos militantes que re-posicionaron la opción ácrata como posibilidad revolucionaria efectiva en el Uruguay y el Continente.

La FAU fue creada en octubre  1956, tras un largo proceso de acercamiento entre organizaciones e individualidades libertarias presentes en el sector estudiantil  cooperativo, obrero y barrial. Se considerara heredera de la tradición iniciada por Bakunin dentro del movimiento en la primera internacional, de la concepción organizativa de Malatesta, del clasismo del anarcosindicalismo y de la práctica de la acción directa. Ya en la década de los 60, los tiempos de cólera según Daniel Barret, la organización se encamino hacia constituirse en un organización revolucionaria profundamente arraigada en la lucha de clases. Así creara, en colaboración con otras fuerzas, en 1968, un combativo frente de masas llamado Resistencia Obrero Estudiantil ROE, impulsara desde 1966 el surgimiento de una Tendencia Combativa en el campo sindical, con la participación de los gremios obreros de frigoríficos, autopartes, gráficos y bancarios principalmente. En este mismo campo la FAU promovió la realización del Congreso del Pueblo, que impulso la elaboración de planes de lucha conjuntos a nivel nacional y la creación de la Convención Nacional de Trabajadores CNT. Así mismo tendrá una destacada participación en el movimiento cooperativo y barrial a través de organismos como el Ateneo Cerro-Teja y desarrollara una energía labor de agitación política valiéndose de periódicos, boletines y revistas como Lucha Libertaria, Rojo y Negro, Cartas de la FAU entre otras[6].

Sin embargo un aspecto adquiere especial relevancia al valorar el aporte de la FAU a la corriente comunista libertaria: Su actividad armada. Temprana admiradora de la Revolución Cubana, participara desde una visión crítica en la Organización Latinoamericana de Solidaridad OLAS y más tarde desarrollara expropiaciones y acciones de confrontación a través de los comandos FAI. Sera esta vocación la que la llevara a gestar desde 1967, durante la época de su ilegalización y en plena dictadura constitucional del gobierno de Bordaberry, que finalmente se convertirá en 1971 en la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales OPR-33, que entre otras acciones pasara a la historia con su robo de la bandera de los treinta tres orientales, uno de los primeros y más espectaculares operativos de recuperación simbólica efectuados por una guerrilla urbana habidos en este continente.


[1] Felipe Correa. Anarquismo Especifista. En la web del Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular CILEP. Link: http://www.cilep.net/anarquismo%20especifista.pdf.
[2] Idid.
[3] Idid.
[4] Felipe Correa. Anarquismo Especifista. En la web del Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular CILEP. Link: http://www.cilep.net/anarquismo%20especifista.pdf.
[5] Idid.
[6] Juan C. Mechoso. Acción Directa Anarquista. Una Historia de la FAU. Editorial Recortes. Montevideo, Uruguay. Año de impresión desconocido.
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