Sesión No. 7: El Grupo Antorcha Libertaria, la Unión Sindical y Voz Popular

Ponencia Sesión No. 7: El Grupo Antorcha Libertaria, la Unión Sindical y Voz Popular
El Grupo Sindicalista Antorcha Libertaria fue una organización anarquista bogotana, de la que tenemos registro desde noviembre de 1924. El Grupo estaba compuesto fundamentalmente por trabajadores tipográficos y de la industria del vestido, entre los que se contaban Carlos F. León y Gerardo Gómez V. animadores del sindicato de tipógrafos, Luis A. Rozo secretario del sindicato de Paños de Colombia, Oliverio Franco, Pedro E. Rojas y Francisco Lopera de oficios desconocidos[1]. La influencia del grupo no se limitara a la capital, sino también será patente en ciudades como Cali, Barrancabermeja, el resto del departamento de Cundinamarca y también el Huila, y en momentos específicos tendrá una importante resonancia nacional, tal y como lo documenta Mauricio Flores.
En su declaración de principios el Grupo sostendrá lo siguiente: “La precaria situación de la clase trabajadora es fruto obligado de la ignorancia en que la burguesía la ha mantenido, para facilitar por este medio su explotación. Siendo un hecho histórico demostrado que el capital tiende a concentrarse cada vez más, y por lo mismo a acaparar todos los medios de producción, es indispensable la preparación de la clase laborante que pueda en un momento dado ejercer el control de todas las industrias, hasta regular la producción. Reconocida la división actual de la sociedad en dos clases, de las cuales la mas numerosa, o sea la productora, carece de los medios indispensables de vida, en tanto que la otra, o sea el capitalismo, mantienen sin beneficio a nadie para el exceso de producción, urge organizar a los productores, identificar sus particulares intereses, como que todos representan una fundamental categoría , en contraposición al capitalismo con su cortejo de improductores, se impone el análisis de las actuales instituciones capitalistas, como órganos que son de la burguesía. El derecho legislado no traduce sino la aspiración de la clase dominante y tiende solo a consolidar los privilegios de esa misma clase. La base absurda sobre la que descansan todos los fanatismos religiosos tiene que ser derribada por el libre análisis, los dogmas remplazados por las creaciones de la ciencia y los instrumentos de todas las tiranías desmenuzados por la fuerza creadora de los libertarios. Las nacionalidades no se excluyen sino que se complementan entre si. La burguesía por medio de las fronteras y en nombre del patriotismo, ha dividido los ejércitos de productores, oponiéndose así a que la fraternidad impere sobre la tierra.[2]
La Voz Popular, el verbo libertario que conmueve con sus rugidos a los explotados
Antorcha Libertaria editaba el periódico La Voz Popular, que se reclamaba en su número 80, del 9 de noviembre de 1924, como “el periódico de los trabajadores” y al mismo tiempo como órgano oficial de expresión del grupo. Del mismo se dice en un recuadro, era director Carlos F. León y administrador Luis A. Rozo R., indicando a la vez que la dirección telegráfica de la publicación eravozpopuli. La publicación que costaba tres centavos, contaba con la colaboración según lo advertía un recuadro, de “todos los miembros del grupo sindicalista A.L” y referenciaba la dirección de la calle 14-60ª, que según Gómez Muller correspondía a  la “Casa del Pueblo” donde el grupo actuaria y tendría una imprenta propia[3].
La constitución de Antorcha guarda una importante relación con las discusiones y divisiones internas que se presentaban al interior del periódico “La Voz Popular”. Entre 1922 y 1923 un grupo de obreros editaba una primera versión de la publicación, bajo el titulo de “La Voz Popular. Seminario liberal-obrero” que llega a 33 números el 14 de enero de 1923. Sin embargo esta primera etapa estaría marcada por la cada vez mas fuerte discusión entre “obreristas” y liberales. Entre los primeros se encontraría Luis A. Rozo. R, quien en la edición anteriormente citada, escribía un artículo titulado “Por la unión de los obreros. Reunión el domingo en la casa del pueblo”  defiende la necesidad de una organización obrera autónoma de los partidos políticos y propone la creación de una federación del obrerismo capitalino. Entre los segundos, se encontraban la mayor parte de los articulistas, que escribían sobre la “política obrera” de la mano de las iniciativas liberales[4].
Esta latente tensión entre tendencias contrapuestas ira creciendo durante varios números hasta mediados de 1924, cuando por enormes desacuerdos entre el grupo editor, la publicación se suspenderá durante seis meses, para reiniciarse bajo el impulso del Grupo en noviembre de ese año. Sobre la disputa se publicara en la nueva versión del periódico, el siguiente articulo titulado Rebeldía Triunfante: Despreciando las cobardías que flotan en el ambiente, un grupo de compañeros en cuyos corazones (ilegible) palpita la idea generosa de los ideales fecundos ha querido que LA VOZ POPULAR no calle indefinidamente. Y he aquí que después de seis meses de silencio, del cual tienen la culpa, los mismos a quienes defiende, vuelve el verbo libertario a conmover con sus rugidos a los explotados, a penetrar en el cerebro obtuso, de los que necios, no quieren ver el solo y la musa roja de las tendencias libertadoras, a buscar en el oscuro antro de las miserias y los dolores las rebeldías de los que cual modernos Espartacos no tengan miedo a los sacrificios. No importa que mentalidades añejas, individuos timoratos que no escudriñan el porvenir, espantados de los ideales revolucionarios  del sembradero de ideas modernas que significan admonición terrible para todos los victimarios de la humanidad pretendan interceptar el camino de los soñadores locos y descontentos que van regando sus ideas de redención y manumisión humanas. No importa! Así que de hoy en adelante las columnas de LA VOZ estarán escritas con ardientes y fieros entusiasmos, será hossanas (¿?) a las santas rebeldías, serán los gritos de los parias irredentos, serán las quejas de la ignnara (¿?) muchedumbre que camina preñada de dolor, que al par que recibe látigos en sus espalda, surgen de su mente sentimiento de ideales salvadores entando siempre alerta en un futuro que no esta muy lejano (…)
Después de esta explicación mas lirica el grupo profundiza en la explicación de su propia labor:“(…) Ante el despertar de la conciencia proletaria; ante esta iniciación de nuevas actividades, ante el gesto de viril independencia que esta dando  muestras el pueblo colombiano, es natural que la juventud se sienta impulsada a la acción, que sienta arder en sus venas el torrente generoso que ha de llevar en su seno la lava salvadora para limpiar a la humanidad de zánganos malvados. Tal es el origen de la constitución del grupo ANTORCHA LIBERTARIA del cual es órgano desde hoy este periódico. (…) Quizás es suficientemente conocida de los obreros nuestra orientación libertaria y de ahí que no necesitemos exponer programa como acostumbran los que buscan oportunidad para la satisfacción de sus particulares anhelos. Bástenos anotar que el régimen burgués va creciendo en potencia, y necesario es que las luchas proletarias ocupen mas extensión y adquieran mas poder y valor, y el mundo del trabajo se haga mas aguerrido  y cada victoria le de mayores bríos y cada fracaso le traiga mejores enseñanzas. Los sindicatos, como organismos específicos de clase,  tienen la misión de capacitar a los obreros para la lucha con el capital, infundiéndole el espíritu de solidaridad, identificando sus intereses, estimulando su rebeldía, alejándolo de las tenebrosidades de la abyección. Así entendemos nosotros el sindicalismo, así lo practicamos, y en esa forma procuramos difundirlo.
Intransigente si se quiere seremos en (ilegible) porque a la juventud no le gustan las contemporizaciones que desvirtúan la esencia doctrinaria ni se avienen con las concesiones que son signo de traición o cobardía. Quizás en el desarrollo de nuestras actividades, en el fragor de nuestra pelea nos encontremos muchas veces frente a frente con compañeros o con enemigos cuyas furias ya hemos desafiado, ni los unos nos conmoverán ni los otros lograran intimidarnos. Con la firmeza de nuestras convicciones y con el ardor de nuestra juventud, a toda hora y en todo momento se nos encontrara defendiendo los derechos de los trabajadores y la pureza de la verdadera doctrina sindicalista, que esta siendo menoscabada y casi ultrajada, por parte de quienes en un afán loco por conquistar puestos de lideres, han demostrado no entenderla. No queremos con estas palabras hacer una inculpación a los obreros, no. Queremos que abran los ojos y cierren el paso a los lideres que quieren adueñarse de las organizaciones porque dentro del sindicalismo no solamente son innecesarios, sino perjudiciales los lideres. Queremos que ninguno abdique su derecho de pensar y que todos contribuyan a marcar la orientación que conviene a la clase oprimida. Es ese nuestro anhelo, porque tal es la función de los trabajadores dentro de los sindicatos, cuando unos y otros merecen el nombre que llevan. ¿Basta, pues, de cobardías!
Que todos nuestros compañeros se desperecen como los leones milenarios para estrujar en sus garras redentoras a todos los que opongan a la propagación y generación de las santas rebeldías, y seamos como el rayo fulminando a nuestros eternos enemigos, arrastrando las falanges de esclavos irredentos a la cumbre inmarcesible del ideal[5].
La orientación anarquista de la nueva etapa de la publicación es contundente: Publica el artículo “Algo sobre sindicalismo” del libertario español Anselmo Lorenzo, proletario militante puente entre la vieja Federación de Trabajadores de la Región Española FTRE y la nueva Confederación Nacional del Trabajo CNT[6], que trata sobre los aspectos esenciales del anarcosindicalismo;  además de un constante llamado a la organización obrera, el rechazo de la política, la institucionalidad, el internacionalismo, el ateísmo y la creencia en la capacidad liberadora de la razón. Uno de estos aspectos, el rechazo a la “política” entendida en ese tiempo, como gestión del Estado, es un fuerte componente de la identidad del periódico, y lo enfatiza Gerardo Gómez en un artículo llamado “La impotencia política”, en el que plantea: “Es un hecho evidente, probado a la luz de la experiencia, que los partidos políticos que se levantan en las naciones tienden al menoscabo de la soberanía del pueblo, a la ruina moral de las masas trabajadoras (…) Aquí en Colombia, por una aberración del destino, dos tendencias distintas se han disputado con furia chacalesca el dominio de la República (…) A la cabeza de los patriotas marchaba Bolívar y después Santander. Nació de ellos el rótulo político: Bolívar fue conservador y Santander liberal. Se comenzaba a efectuar el caudillaje de castas y el patronazgo político. Habíamos cambiado de amo (…) El pueblo obrero no debe ser político, no debe ser escalera para que otros suban (…) La salvación de la causa obrera no esta en los congresos, ni en las asambleas, ni en los consejos (…) la salvación del obrerismo de Colombia esta en la unión cordial de todos sus miembros- La unión (…) no debe ponerse, ni dejar que la pongan al servicio de un bando político o religioso.[7]
El periódico se caracterizara entonces por su carácter propagandístico, destacándose más como interpretador de información que como investigador, sin convertirse por eso en una prensa meramente doctrinaria, ya que en sus páginas se leían invitaciones a actividades, críticas históricas locales y cubrimientos de conflictos sociales. Ejemplo de esta última característica, será el escrito de Oliverio Franco “Cuando el derecho se viola” que analizaba el gran movimiento de la semana roja en Barrancabermeja de octubre de 1924, organizado por la Sociedad Unión Obrera contra la durísima explotación de la Tropical Oil Company TROCO, movimiento que también habría sido analizado por el periódico anarquista costeño Vía Libre[8]. En este escrito, Franco crítica duramente la actuación del gobierno señalando lo siguiente: “(…) un emisario del gobierno vuela al sitio de la rebelión para poner las cosas en su punto. Los insurrectos le esperan ansiosos ¿y como no esperarle y como no demostrarle su júbilo si el es la “Justicia” morigeradora” de la arbitrariedad, si el cercenara desmanes y hará respetar los derechos vulnerados? El es la acción oficial y por lo tanto se entregan a él de corazón. Transcurren unas horas. Formulase un pacto en el cual se hacen concesiones a los peticionarios, y poco después se aleja satisfecho el emisario conciliador.  La calma se restablece y todo el mundo retorna a su labor. ¡Oh engaño (…) La fuerza busca la fuerza para sofocar el grito del débil. Apenas pasadas unas horas los cerrojos de la ergástula chirrían para aprisionar a esos malhechores (…) revolucionarios según las almas raquíticas decían (…) y a esta hora se les piensa a expatriar como indignos de pisar la tierra que ellos fecundaron.[9]

Organización obrera y la Unión Sindical U.S. 
1924 será el año en el que se iniciara un nuevo ciclo de conflictos obreros y sociales. Particularmente en Bogotá, durante octubre y noviembre, se presentara un agitado clima social que llevara a los militantes de Antorcha Libertaria a proponer una huelga general. Esta propuesta se dio en medio de los conflictos entre los sindicatos de la Empresa de Energía Eléctrica y la fábrica cementos Samper de Bogotá que al no ver reconocidas sus reivindicaciones convocaron el 6 de noviembre una asamblea de solidaridad en la Casa del Pueblo a la que asistieron mas de 15 gremios. En esta asamblea se conformo un comité solidario al que se le dieron poderes extraordinarios de negociación  y aunque la mayoría de organizaciones se comprometieron a prestar su solidaridad, solo los sindicatos de voceadores de prensa, tipógrafos y paños de Colombia se mostraron decididos, al ser sus voceros miembros de Antorcha Libertaria, a secundar la propuesta de un paro general de solidaridad[10].
Hacia finales de junio de 1925, la Federación Obrera Colombiana FOC, surgida un año antes y la Unión Sindical US, cuya fundación nos resulta hasta ahora desconocida, convocan a un segundo congreso obrero. Según el periódico La Humanidad, citado por Flores: la Unión Sindical es, en Colombia, la más alta autoridad, ya porque es la unión de todos los gremios organizados y hora [sic] porque ha sido y es una entidad de principios”, reconociendo además que su vocero no era otro que La Voz Popular y el grupo responsable de su impulso era  Antorcha Libertaria[11]La influencia del Grupo Sindicalista es patente en la convocatoria, ya que son Carlos F. Leon y Luis A. Roso, en su calidad de secretarios de la U.S. los presidentes de las sesiones de instalación, al mismo tiempo que Antorcha es la encarga de presentar una plataforma organizativa para la refundación de la FOC. Flores anota que la dirección de la FOC quedara compuesta por socialistas y anarquistas, entre los que cabe resaltar a Gerardo Gómez, Luis A. Rozo como secretarios de finanzas y Carlos F. León como secretario de relaciones[12].
Durante el congreso, en un discurso, como delegado de la Unión Sindical y presidente del Segundo Congreso Obrero, ante la plenaria en 1925, Carlos F. León sostendrá: […] “Los trabajadores tenemos una sola arma infalible e invencible, si la sabemos usar conscientemente; esa arma es la organización. […] Y cuando hablamos de organización nos referimos a la de carácter industrial sindicalista. […] Está llamada a verificar cambios de importancia en la estructura económica de la sociedad, porque el sindicalismo es en sí una evolución social que desenreda a los productores de entre los escombros del sistema actual con una rapidez mayor de la que ellos mismos se suponen. […] Enseña, en una palabra, que para el pleno apogeo del hombre sobre la tierra hay que destruir todo un sistema que se basa de un lado en la imposición, y de otro, en el espíritu de obediencia, espíritu que nuestra doctrina combate por medio de la educación en ideas de independencia que excluyen el atávico y explotado principio de autoridad. […] Dentro del sindicalismo ´no es meramente la necesidad económica de tener una organización lo que mantiene unidos a los hombres de labor: es también la esperanza y la inspiración derivadas del principio de la solidaridad humana y del deseo de establecer la hermandad de los hombres en el mundo.[13]

[1] Alfredo Gómez Muller. Anarquismo y anarcosindicalismo en América Latina. 2da edición. La Carreta Editores E.U. Medellín, Colombia. 2009. Pág. 80.
[2] DECLARACION DE ¨PRINCIPIOS DEL GRUPO ANTORCHA LIBERTARIA. La Voz Popular. No 80. 9 de noviembre de 1924. Bogotá, Colombia.
[3] Alfredo Gómez Muller. Op. Cit. Pág. 80.
[4]Mauricio Flores. El Anarquismo en Colombia. Tesis de grado. Departamento de Historia Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá. 2009. Pág. 36
[5] REBELDIA TRIUNFANTE.La Voz Popular. No 80. 9 de noviembre de 1924. Bogotá, Colombia
[6] Anselmo Lorenzo. En Wikipedia, la enciclopedia libre. Link:http://es.wikipedia.org/wiki/Anselmo_Lorenzo Consultado 28/08/2011
[7] LA IMPOTENCIA POLITICA. La Voz Popular. No 80. 9 de noviembre de 1924. Bogotá, Colombia
[8] Mauricio Flores. Op. cit. Pág. 37
[9] CUANDO EL DERECHO SE VIOLA. La Voz Popular. No 80. 9 de noviembre de 1924. Bogotá, Colombia
[10] Mauricio Flores. Ibíd. Pág. 37-38
[11] Mauricio Flores. Ibíd. Pág. 48
[12] Mauricio Flores. Ibíd. Pág. 45
[13] Mauricio Flores. Ibíd. Pág. 45-46
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