Reseña de la Jornada de Movilización del 12 de Octubre de 2012

El día viernes, 12 de octubre de 2012 distintas organizaciones nos concentramos en la Primera de Mayo con Caracas para celebrar la gran jornada de movilización nacional. Organizaciones como la Minga Juvenil, el Congreso de los Pueblos, el Movimiento Estudiantil Anonimxs, la Coordinadora de Procesos de Educación Popular en Lucha y nosotras, reunidas en el Bloque Roji-Negro junto con otras organizaciones (el Centro de Investigación-Acción Libertaria CIAL y el Grupo Estudiantil Anarquista GEA) e individualidades anarquistas, salimos ese día a manifestar nuestra indignación por lo que está sucediendo en el territorio colombiano: el problema de la educación y la salud, la persecución y la represión a la clase trabajadora, el militarismo, la situación de las desplazadas sin tierra ni techo, la explotación económica y demás problemáticas que desangran día a día al mundo. Sentimos pues nuestro deber reivindicar la Semana de Indignación y el Paro Cívico Nacional como espacios de lucha del movimiento popular frente a las decisiones del Estado y el Capital, los cuales cada día maquinan la forma de marginar y esclavizar a un pueblo que lucha por la libertad, la justicia y la igualdad.

Fue así, que ese 12 de Octubre quedamos de reunirnos a las 9:00am en la Primera de Mayo con Caracas (el Restrepo); por cuestiones logísticas terminamos saliendo a las 11:00am, organizándonos como pudimos alrededor de 150 personas empezamos a marchar. Cantando consignas y embebidas por la celebración de una lucha justa, nos vimos cercadas en menos de media hora por los agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios ESMAD, los cuales estaban a una distancia no mayor a 2 metros. A pesar de que hubo escasas pintas y pin-pones de colores, el ESMAD consideró que era hora de defender el “orden” del Estado represor, por lo que procedió a romper la marcha lanzando gases y aturdidoras sin reparo alguno, esto generó que todas las personas salieran a correr por las calles adyacentes a la Caracas.

Inquietas por lo ocurrido, las Gestoras de Convivencia fueron a hablar con el encargado del Escuadrón; mientras tanto las personas de la marcha nos contábamos esperando estar completas para seguir la trayectoria hasta la Plaza de Bolívar, lamentablemente faltaban compañeras y fue entonces cuando fuimos a hablar con las Gestoras, las cuales nos dijeron que no habían personas retenidas y que estuviéramos tranquilas. Después supimos que habían retenido a dos personas y herido de gravedad a una compañera que marchaba junto con nosotras en el Bloque Roji-Negro y que recibió en una de sus piernas una esquirla de una aturdidora, rápidamente la compañera fue llevada al Hospital de Kennedy donde fue atendida; hasta el día de hoy va cada tres días a curación, le sigue ardiendo, pero la herida está sanando. Esto anterior sigue demostrando que las manifestantes sólo somos objetivos militares, hechos que ocurrieron ese mismo día como los de dos compañeras que salieron desde la Universidad Pedagógica y que resultaron heridas, una con el brazo roto, y la otra con una pierna perforada, sólo hacen pensar que las fuerzas represivas quieren repetir la historia de Nicólas Neira, Oscar Salas y demás compañeras asesinadas.

Después de un rato las Gestoras de Convivencia nos dijeron que podíamos continuar con la marcha siempre y cuando no realizáramos pintas o lanzáramos pin-pones, de alguna forma nos dicen cómo debemos marchar y qué debemos hacer si no queremos ser reprimidas, eso es algo indignante, pero decidimos seguir y no responder a las provocaciones de los agentes represores, ya que nosotras sabíamos que nuestro objetivo para ese día era continuar con la marcha y llegar a la Plaza de Bolívar.

De nuevo, algunas organizaciones e individualidades nos reagrupamos para seguir el trayecto, es importante decir que el ambiente se torno tenso y todo cambio después de aquel brutal acto de represión, ahora el ESMAD nos cercaban a un lado de la calle y varios motorizados de la Policía nos seguían muy de cerca; teníamos la certeza de que en cualquier momento nos podían volver a reprimir y que muy probablemente si eso pasaba nosotras no saldríamos bien libradas. A pesar de toda esa represión y de la presión psicológica, continuamos la marcha hasta la Plaza de Bolívar y no callamos ni un sólo momento. Nuestros gritos se escuchaban por la Caracas, nuestros trapos y banderas se ondeaban al ritmo del viento, en nuestras voces se escuchaba la rabia, la indignación y el deseo de lucha por un mundo mejor, y aunque nuestras gargantas, piernas y pies ya no dieran más por lo largo de la jornada, seguimos y llegamos hasta la 19 con Caracas en donde subimos hasta la séptima para así llegar a la Plaza de Bolívar.

Ya en la Séptima nos encontramos con otras compañeras que salieron de otros puntos de la ciudad de Bogotá, el ambiente era el mismo, la diferencia era que ya no éramos tan pocas. Al final, ni sanas, ni salvas llegamos a nuestro destino, a pesar de que ya habían dispersado brutalmente a otras manifestantes que habían llegado a la plaza antes que nosotras, entramos con un sentimiento de lucha y resistencia y nos encontramos con distintas organizaciones que estaban allí concentradas. No habían pasado ni cinco minutos desde que habíamos llegado a la plaza, cuando empezó a sonar la música de la represión y se empezó a oler el perfume del dominador, aturdidoras y gases llenaron la plaza de diversas emociones: temor, odio, angustia y rabia; las personas corrían sin saber qué hacer, muchas empezaron a bajar hacia la carrera 10, otras optaron por buscar otras calles. Al final de la jornada el resultado no podría ser mas desolador: 200 compañeras detenidas y otras tantas heridas; la reivindicación por los derechos, por la dignidad de las trabajadoras, de las estudiantes, de las jóvenes, de las personas explotadas fue recibida y terminada con aturdidoras, chorros de agua y gases, con la UPJ llena, con los ánimos dolidos y la lucha más clara y firme que antes.

A pesar de todo, este 12 de Octubre nos deja un acumulado importante, nos muestra una vez más que la lucha contra el Estado y el Capital no es fácil, nos demuestra que la organización de la clase trabajadora, del pueblo explotado es fundamental para lograr cambios radicales en la sociedad, los cuales nos lleven a un mundo justo y libre. Este es un llamado a no callar, a no temer, este es un llamado a seguir luchando de manera organizada; es hora de que las oprimidas rompan las cadenas del opresor, del dominador; es hora de que se construya y organice el poder obrero y popular.

¡Por la Acción Directa, la Lucha Libertaria, Revolucionaria y de Clase!
¡Por el Poder Obrero y Popular! ¡Por el Comunismo y la Libertad!

Grupo Libertario Vía Libre
grupolibertariovialibre.wordpress.com

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